Problemas de ricos

Miércoles, Octubre 7th, 2009

A TORO PASADO
DICEN que en época de crisis los que menos tienen son los que más sufren. Probablemente. Sí estoy de acuerdo en que son de los primeros en padecer la situación, por el simple motivo de que su riqueza, en la generalidad de las ocasiones, se limita a un puesto laboral. Que, en los tiempos que corren, ciertamente no es poco.
Pero una cosa es sufrir el primero y otra, muy distinta, sufrir como el que más. Y en esto último yo me temo, por lo que veo y leo, ya que como Ustedes intuirán uno no está en condiciones de haberlo experimentado con anterioridad, que los que menos tienen no son necesariamente los que sufren más.
Y es que la riqueza patrimonial tiene que dar para ocupar y preocupar a su titular. Y, si no, que se lo digan a las grandes fortunas norteamericanas. Según las últimas noticias, su pérdida durante el último año ha ascendido a la nada despreciable cifra de 200.000 millones de dólares. Cifra cuya magnitud, ciertamente, es de difícil escritura en números y mucho más compleja comprensión. Pero, para que todos nos hagamos una ligera idea del monto de su dolor, representa aproximadamente el 20 por ciento del producto interior bruto español en un año normal. Y, cuando digo normal, lógicamente me refiero a uno del todo normal, no a uno como el actual. Aunque el actual, según todos los indicios, será incluso más normal que la próxima anualidad.
En el caso español la situación es, en ocasiones, incluso peor. Como lo muestran las demandas y reclamaciones judiciales entre grandes grupos familiares que realizaron sus inversiones en el momento inmediatamente anterior a la caída de su respectivo sector. Y, particularmente, esa circunstancia se produce, cómo no, en el ámbito del inmobiliario y la construcción.
Repito que yo lo desconozco, pero estoy seguro que esas pérdidas millonarias tienen que doler. Sobre todo, porque suelen ser fruto del trabajo. Y muchas veces del trabajo de más de una generación, en contra de la manifestación de nuestro Presidente del Gobierno que en declaraciones realizadas durante esta semana decía que los ricos debían pagar más impuestos por la suerte que habían tenido en su enriquecimiento personal. Al menos, eso fue lo que a mí me pareció entender antes de que concluyera su declaración. Porque fue oírlo y casi sufro una pérdida de conocimiento por la impresión.
La diferencia entre ricos y pobres empieza a estar en el grado de dependencia de uno y otro en el patrimonio y riqueza personal. De ahí que las últimas tendencias en gestión de personas en el mundo anglosajón hayan empezado a defender que sólo puede considerarse rico quien puede vivir de rentas y no preocuparse de más. Sólo esos patrimonios, dicen, son los que acaban dando la felicidad.
Lo demás, por mucho que tengan, no les libera de la dependencia de su riqueza y de la preocupación en caso de pérdida o disminución. Esto lo digo yo, por intuición.

fuente/abc.es

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